Mi nombre es Lorena Cadavid, tatuadora en la ciudad de Bogotá. El arte ha conectado conmigo desde siempre, crecí inspirada por el trabajo de mi padre y desde muy joven encontré en el dibujo una forma de expresión delicada, precisa y profundamente personal.
A los 21 años decidí dedicarme profesionalmente al tatuaje, un oficio que para mí es mucho más que técnica: es la oportunidad de transformar la piel en un lienzo vivo donde convergen sensibilidad, disciplina y creatividad. Mi estilo se nutre del las sombras, el realismo, las líneas, la geometría y el blackwork, que me permiten explorar la profundidad de lo oscuro con sutileza y elegancia. Disfruto también la libertad de fusionar estilos, porque en cada proyecto busco dejar una parte de mí, respetando la esencia de cada lenguaje artístico y al mismo tiempo creando algo único.
Más que un trabajo, el tatuaje representa mi manera de vivir el arte: con respeto, pasión y un compromiso constante por evolucionar, perfeccionar mi técnica y honrar la confianza de cada persona que lleva mi obra en su piel.


